Relación entre voz y personalidad
Algunos
terapeutas, como el psicólogo Alfred Tomatis, sostienen que mejorar la voz
produce un efecto positivo en la personalidad. Es decir, trabajar la voz para
mejorarla podría ser una vía para cambios más profundos en características
personales que limitan o se consideran un problema
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En los últimos años se han desarrollado varios estudios que relacionan voz
y personalidad. Y es que parece que la voz encierre diferentes personalidades a
veces. El psicoanalista Malden Dolar sostiene que a través de la voz se expresan el yo que
queremos parecer, el yo que ocultamos e incluso un yo que no conocemos.
Hay que reconocer que la voz goza de cierto grado de independencia. No
siempre se es consciente de lo que se transmite a través de ella. La voz esconde emociones y rasgos de
personalidad. Lo hace a
través del tono, la velocidad, la resonancia y otros factores que veremos a
continuación.
Pero también se da un proceso a la inversa. Desde el lado del “oyente” la voz resulta
una herramienta muy útil a la hora de prejuzgar y hacerse una idea
inmediata, e inconsciente, de la persona que hay enfrente.
Son
390 milisegundos de voz los que necesita el ser humano para hacerse una idea de
la personalidad de su interlocutor, y lo hace sin darse cuenta siquiera. Estos fueron
los resultados obtenidos por Phil McAleer y sus colegas,
de la Universidad de Glasgow. Este hecho parece obedecer a factores evolutivos
que el ser humano desarrolló para saber de inmediato si puede o no puede
confiar en alguien.
El tono y la velocidad de la voz
En general, el tono de voz es
más bajo cuando la situación es triste o melancólica. También lo hacemos para hablar
más despacio. Al contrario, se sube el tono de voz cuando estamos alegres, pero
también cuando estamos nerviosos. En estas situaciones hay una tendencia a
hablar más deprisa.
Pero independientemente de las situaciones, el tono de voz esconde algunos de los
rasgos de personalidad más importantes. Las voces graves suelen pertenecer a personas más
enérgicas, seguras de sí mismas, incluso autoritarias. Mientras que las voces agudas nos muestran
personas más dependientes, inseguras y con menor energía.
También
se ha encontrado que la fluidez verbal está relacionada con la rapidez mental. Si es demasiado rápida, puede
esconder una necesidad de ocultar datos, lo que genera ansiedad y tensión. Si
por el contrario resulta demasiado lenta, nos transmite falta de interés.
Cuando alguien intenta deliberadamente ocultar su verdadera personalidad, la
velocidad resulta poco natural y se da a una velocidad demasiado regular.
La resonancia y la articulación
de la voz
Estos son otros dos rasgos que aportan mucha información sobre la
personalidad y el estado emocional de las personas. Una resonancia
laringo-faríngea puede hablarnos de tensiones, problemas con las emociones,
incluso agresividad. Sin embargo, una resonancia nasal proviene de personas más
afectivas. La resonancia oral
se asocia a personalidades narcisistas.
La
articulación de la voz tiene que ver con la relación que se mantiene con los
demás. Cuando resulta
vaga o imprecisa, puede proyectar una imagen de falsedad y/o responder a una
mala organización mental. Si es muy exagerada, quizás responda a patrones
narcisistas de personalidad. También sabemos que, en ausencia de un problema
orgánico, cuando se tiene interés por ser comprendido y las ideas son claras,
la articulación resulta bien definida.
Extensión vocal e intensidad
La
extensión vocal es la cantidad de notas diferentes que una persona es capaz de
emitir. Está
relacionada sobre todo con el carácter y también puede ser un escaparate de
emociones. Una extensión vocal restringida denota rigidez de carácter, exceso control de las emociones y poco sentido del humor. Si
la extensión vocal es amplia, transmite alegría y empatía, pero si resulta
amplia y descontrolada, nos habla de una falta de control emocional.
La
intensidad de la voz es la que nos mostraría la gestión de los límites, tanto personales como de los demás. Una intensidad baja suele
acompañar a una falta de asertividad; del mismo modo puede ser un signo de vergüenza
o culpa. Que la intensidad sea alta, puede corresponderse con la falta de
control sobre emociones con mucha energía, como puede ser la alegría o el
enfado.
Voz y personalidad
Hemos visto como las diferentes características de la voz pueden darnos
información sobre la personalidad y la situación emocional de una persona. La
voz es un barómetro humano de aire. Cada vez que hablamos accionamos músculos
que pertenecen a los sistemas
nervioso central y al periférico, sistemas que incluyen el nivel
afectivo-emocional.
Se dice que la cara es el espejo del alma; sin embrago, como hemos visto en
este artículo, la voz también puede ser un espejo, y no menos valioso. En este
sentido, resulta interesante el trabajo de terapeutas, como el
psicólogo Alfred Tomatis, que sostienen que mejorar la voz produce
un efecto positivo en la personalidad. Es decir, trabajar la voz para mejorarla podría ser
una vía para cambios más profundos en características personales que limitan o se
consideran un problema.